Ellas a bordo… Ellas ciclistas

Por Transeúnte , 14 de April de 2011

¿Cuál es la relación que existe entre el ciclismo urbano y el hecho de ser mujer? Es en realidad un cuestionamiento que no hace referencia a la frecuencia con la que vemos pasar a una fémina a bordo de una bicicleta en la calle, sino que se vincula a la posición de las mujeres en el espacio público, en la urbe, y cómo participan de ella tanto en su conformación, como en la toma de decisiones que hilvanan las políticas públicas.

Mariana Orozco, Coordinadora de Proyectos del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), comenta que los discursos de “equidad de género” o “igualdad” no han tenido una incidencia real al momento de diseñar las ciudades, “lo cual evidencia una demagogia que no responde a las interacciones de nuestras ciudades”.

A pesar de ello, las mujeres se han abierto paso en la toma de decisiones y en su participación dentro del ágora, el espacio público. De esa manera, un buen ejemplo de lo anterior es la asociación civil Mujeres en Bici, cuya labor se ha centrado, no tanto en emancipar a la mujer para que se suba a la bicicleta, sino en ir cambiando las percepciones sociales y de seguridad que hagan factible que una chica pueda montar su bicicleta y usarla en la ciudad.

Maritza Montero, fundadora de Mujeres en Bici, explica en entrevista que su experiencia con el velocípedo no está solamente centrada en el tema de la movilidad sustentable, pues también hay un nivel emocional que es afectado: “me siento liberada, es un modo de transporte que te hace sentir libertad y que puedes compartir con tu familia”, afirma.

Y es que desde hace 5 años, Montero practica el ciclismo urbano, por lo que señala que “en todo ese tiempo me he dado cuenta de que hay muchas dificultades, en términos de seguridad, no sólo para las mujeres, sino para los ciclistas en general”.

Sin embargo, puntualiza que debido a las características de la ciudad de México, las mujeres pueden ser “más vulnerables, pues todavía seguimos siendo con frecuencia hostigadas y molestadas en las calles”.

“Desde nuestro grupo”, continúa la entrevistada, “hemos tratado de promover la bicicleta como transporte cotidiano, pero también invitamos a las mujeres a que conozcan su entorno: no meterse en sentido contrario, tomar en cuenta la señalización, etcétera”.

Así, este grupo de féminas se reúnen todos los martes a las 20:30 horas, en la Diana de Paseo de la Reforma, para intentar ganar un espacio dentro de la ciudad y contribuir a su constante transformación.

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