La equidad es peatonal, no automovilística: algunas consideraciones de Enrique Peñalosa

Por Transeúnte , 11 de October de 2011

“Lo mínimo que debe ofrecer una sociedad democrática a sus ciudadanos son espacios públicos de calidad”. Así lo planteó Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá, al conversar con Transeúnte sobre la necesidad de mejorar el espacio público de las ciudades latinoamericanas para construir lugares con mayor equidad.

Con respecto al gran incremento de automóviles en los últimos años en ciudades como el Distrito Federal, el experto comentó que entre más  amigable es una ciudad para el coche es más agresiva para el ser humano, porque le quitan espacio a la gente para caminar, para vivir una ciudad.

“El auto se necesita, pero para salir de noche, para ir de paseo, pero no para usarlo de forma cotidiana. Los carros aparecieron y mandaron a los peatones a las banquetas y luego los sacaron a los suburbios”, afirmó y continuó, “matemáticamente no es posible resolver la movilidad con coches, porque no alcanza el espacio”.

Al cuestionarle sobre cómo debe ser una ciudad actualmente, el también consultor sobre temas de visión y estrategia urbana argumentó que las metrópolis deben permitir caminar a sus habitantes y no excluir a los más vulnerables.

“En Bogotá, por ejemplo, implementamos una Alameda Peatonal de 24 kilómetros de largo con árboles y ciclovías. Hicimos otro proyecto que es el Parque Lineal de 35 kilómetros de extensión, que atraviesa los barrios más ricos y pobres de la ciudad”, aseguró.

De esa manera, durante la gestión de Peñalosa se construyeron vías peatonales en los sectores más pobres, lo que ayudó a mejorar la seguridad de esos sitios.

 

 

Construcción de equidad

 

De acuerdo Peñalosa, lo que distingue a una ciudad avanzada del resto, es que la gente con recursos económicos sale a los espacios públicos a pasear, a conocer la urbe. “Cuando hay espacios públicos de calidad, le cambian la vida a la gente, pues si a dos cuadras de su casa tiene un parque donde pueda sentarse sin el ruido de los coches, encuentra mayor atracción para salir a la calle”, indicó.

“En cualquier punto del mundo tener espacios públicos buenos, hace que la gente de cualquier estrato social se encuentre como iguales con los otros”.

Por esa razón el entrevistado considera que existen ciudades más vivibles en el mundo que pueden tomarse como ejemplo, tales como las del norte de Europa, las cuales, “son lugares en donde la gente se moviliza en bicicleta, y no porque sean pobres”, aseveró.

El caso latinoamericano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente de la imagen: taller9fup2008.wordpress.com

 

 

 

 

Las ciudades en Latinoamérica se encuentran en desarrollo y para el también presidente de la junta directiva del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), se han tomado algunas medidas de planeación urbana que hacen más aguda la desigualdad entre sus ciudadanos.

“Para personas de ingresos altos y medios de la ciudades en desarrollo, la ciudad no existe, la ciudad es un espacio amenazante por el que tienen que pasar para ir de un espacio privado a otro”, expresó.

“Sin embargo, el ciudadano pobre tiene que caminar y lo único con lo que cuenta para movilizarse es el espacio público”.

En la Ciudad de México y otras capitales de América Latina, agregó, es muy común encontrar carros estacionados en una banqueta, lo que es un símbolo de falta de democracia, pues se demuestra que alguien con coche es superior a otros que no tienen.

Asimismo, la creciente proliferación de centros comerciales, los llamados “shopping malls”, también ha contribuido a acrecentar la brecha social en Latinoamérica.

“Cuando los centros comerciales sustituyen al espacio público como lugar de encuentro es un síntoma de que la ciudad está enferma”, subrayó, “la gente tiene que ir al mall para no aburrirse porque en la calle no hay nadie, además de que lo considera un sitio más seguro. Los malls están diseñados para excluir”.

Por otro lado, añadió, algunas normas urbanísticas latinoamericanas están equivocadas, como el hecho de no permitir que se mezclen zonas comerciales y residenciales. “Esto es algo contrario a lo que sucede en otras partes del mundo como en Venecia, donde hay comercio y casas por todos lados”, mencionó.

Se piensa que el comercio deteriora la zona residencial, lo que es un gran error, porque lo que en realidad daña una zona no es el comercio, sino las bahías de estacionamiento que empiezan a aparecer y los anuncios comerciales, dijo. “Prohibir comercios en áreas residenciales hace que los barrios se vuelvan infinitamente aburridos, donde la gente no puede ir a una tienda o una papelería caminando”.

Una mirada contundente

“Todo lo que se haga por lo peatonal construye igualdad y equidad en la ciudad”, acotó Peñalosa, “los estacionamientos en la calle deberían de desaparecer para que se amplíen las banquetas, porque el estacionamiento no es un derecho constitucional;  el gobierno no tiene la obligación de resolver el problema de estacionamiento”.

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