Reducción del uso del auto

Reducción del uso del auto

La economía y el gran mito del estacionamiento gratuito

Por Salvador Medina, @ElNahual , 29 de noviembre de 2011

Existe el mito de que el estacionamiento en vía pública debe de ser gratuito porque los automovilista pagan impuestos, es decir, el estacionamiento gratuito en las calles sería un bien o servicio proveído gratuitamente por el gobierno para el beneficio de toda la población. Sin duda esta es una percepción equivocada de lo que constituye un bien público, en específico una calle, y un bien privado, como lo es el automóvil.

En economía se pueden calificar  los bienes y servicios en cuatro tipos: públicos, comunes, privados y “club”. Estos se diferencian en base a dos características básicas: rivalidad y exclusividad. Rivalidad significa que si yo consumo un bien o servicio, otra persona lo consumirá en una menor cantidad o simplemente no lo hará. En tanto que exclusividad significa que se puede excluir completamente a un grupo de personas de su consumo.

Un bien privado es rival y exclusivo, como un automóvil, ya que al comprarlo evito que otra persona pueda hacerlo también -consumirlo-. Además de que se produce un número limitado de ellos y que tienen cierto costo, por lo que se hace exclusivo para cierto grupo de personas, los que puedan pagarlo.

Por su parte, los bienes comunes son aquellos que alguien consume y por ende reduce el consumo que otros pueden tener de este -rivalidad-, pero de los que no se puede excluir a todas las personas de su consumo -no-exclusión-. Esto aplica generalmente para recursos naturales como recursos pesqueros, en donde la captura de un pescador disminuye la de otros, pero no impide que el resto pueda continuar pescando.

Los bienes club o bienes artificialmente escasos, son los que pueden excluir a un grupo de consumidores -exclusión- y donde el consumo entre aquellos que acceden a ellos no depende de la cantidad que consume el otro -no rivalidad-. Este es el caso de los sistemas de televisión por cable o carreteras de cuota.

En el caso de bienes públicos, estos tienen la característica de ser no rivales y no exclusivos. Esto implica que su cantidad puede ser consumida por igual por todas las personas y no pueden ser excluidos otros grupos de consumidores. Este es el caso del espacio público. Una calle puede ser utilizada por todos, su uso no excluye a otros de usarla -mientras fluyan y no lleguen al punto de saturación-.

En el caso de que un coche utilice el espacio de una calle, el cual es un espacio público, para estacionarse de manera gratuita y por tiempo prolongado, esta rivalizando con otras personas para su consumo, como circulación de otros automóviles, bicicletas, personas, creación de jardines, etcétera. Cuando sucede esto, el papel de bien público desaparece y se convierte en un bien común. No obstante, si se establece que la calle es de uso exclusivo para el automóvil –en este caso, parte de ella lo sería para estacionarlos-, se excluye a otras personas de su uso y se convierte en un bien privado subsidiado por el gobierno, con el cual sólo los automovilistas ganan. Similar a los franeleros que se apropian de un espacio público para beneficio -comercial- propio.

Colocar un parquímetro que cobre por el uso del espacio público, para uso de los vehículos, lo convierte en un bien artificialmente escaso, perdiendo su papel de bien público. Ahora bien, la ventaja de esta medida es que los ingresos obtenidos pueden ser usados para compensar al resto de la población por la pérdida de uso del bien público, al financiar la provisión de otros bienes provistos por el gobierno, como mejores banquetas o transporte público. De esta manera podría estar justificada tal apropiación momentánea de la calle para un beneficio privado. Nótese que en caso de parquímetros, el espacio se convierte en un bien común que podría ser reivindicado si se permitiera usarlo para cualquier otra actividad , como lo propone el Park[ing] Day o el Parque(ando) realizado en la ciudad de México.

Finalmente, tampoco puede ser considerado el estacionamiento gratuito en las calles como un derecho para toda persona, pues esto supondría que es un servicio necesario con el cual se garantiza una vida digna. Llevando a absurdos como el poder estacionarse en cualquier lugar, obstruyendo entradas de casas o edificios, o la libre circulación de las personas, lo cual sí constituye un derecho necesario para tener una vida digna. Igualmente, si el estacionamiento en las calles fuese un derecho,  implicaría que también los autos son un bien indispensable para que todos los humanos podamos vivir dignamente, tanto como el aíre que respiramos. Situación que esta fuera de toda mínima consideración.

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