Me parece sumamente cuestionable que se traten de deteriorar los derechos de los peatones anteponiendo a ellos la movilidad de los automóviles, a pesar de que el Reglamento de Transito del DF señala que debería ser lo contrario. Coincido con que es necesario concientizar a los peatones sobre las medidas básicas que se deben tomar para garantizar su seguridad y tener una mejor convivencia con el resto de los usuarios de las vías, pero eso no justifica el tono que “El decálogo del peatón” sostiene para promover la seguridad de quienes caminan.
Desde hace un par de semanas noté la presencia de esa campaña titulada “El decálogo del peatón”. Esta consiste en volantes y posters que se exponen o distribuyen dentro y en los alrededores de estaciones de Metro y Metrobús. Al analizar el material, es evidente que los consejos que ésta da a las personas que se desplazan a pie por la ciudad, lejos de empoderarlos y de promover un uso de la vía pública más equitativo, refuerza la concepción de que los dueños de las calles son los automovilistas. Hoy me entero que dicha campaña no está orquestada por asociaciones oscurantistas anti-peatones, como perspicazmente había imaginado, ¡no!, la campaña está coordinada por la mismísima Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. El hecho de que esta concepción provenga de una institución pública me parece preocupante.
En una ciudad en donde se han dado pasos importantes para favorecer la movilidad sustentable, uno creería que la movilidad peatonal debería ser una prioridad, sino en los hechos, cuando menos en el discurso. ¡Error! Peor aún, en el 1er artículo del Reglamento de Tránsito Metropolitano del DF, citado anteriormente, ¡el peatón está señalado como la prioridad número uno en las calles!
No me malinterpreten. Estoy de acuerdo en que todos los usuarios de las calles tenemos que manejarnos de forma responsable, prudente y cordial, y el decálogo en cuestión en parte sí refiere a consejos que me parecen bastante sensatos: hacer contacto visual con los conductores, tomar de la mano a los niños mientras se cruza la calle, voltear a ambos antes de hacerlo, seguir las indicaciones de los elementos de tránsito. Sin embargo, hay otros puntos cuyo mensaje entre líneas es la manifestación de que los automovilistas tienen prioridad sobre los peatones, y no sólo eso, que son los peatones los responsables de la alta cifra de atropellamientos en la ciudad, 14 al día, como lo señalan en el folleto. Aunque el total de accidentes de tránsito al día son casi el triple, 41, como también lo señalan en el folleto.
Algunas recomendaciones del decálogo antes mencionado son el siempre cruzar por el paso peatonal, desplazarse por la banqueta y avanzar hasta que los autos estén totalmente detenidos. De acuerdo, preferentemente hay que hacerlo así. Los pasos peatonales y las banquetas son, por definición, los espacios de circulación peatonal y en los que las personas a pie están más seguras. Esperar a que el semáforo de el paso a los peatones es igual de recomendable, pero ¿qué hacer cuando no hay pasos peatonales cercanos? ¿Caminamos hasta encontrar uno? A veces esas distancias pueden ser bastante grandes. ¿Y si el conductor de la camioneta se quedó obstruyendo el paso peatonal? ¿Podremos cumplir esa fantasía de todo peatón de esta ciudad de caminar sobre el cofre de dicho vehículo? ¿Esperar hasta que los vehículos se detengan totalmente? En la Ciudad de México pareciera que los conductores no están obligados a disminuir la velocidad con la luz amarilla y a detenerse ante la roja.
Otro punto nos sugiere a los peatones no utilizar celular, audífonos o cualquier otra cosa que distraiga nuestros sentidos, pero ese “cualquier otra cosa” mencionado, ¿incluirá a nuestro amigo con el que caminamos e insiste en platicar con nosotros, el edificio cuya arquitectura nos cautiva o al vecino guapísimo que nos distrae? La gran falla de este punto es que el problema de fondo no es que los peatones se distraigan, el problema es que los automovilistas no están acostumbrados a disminuir la velocidad cuando ven que alguien va cruzando la calle, además de ser ellos quienes portan el vehículo que representa el peligro.
En todo caso, lo que se debería promover para tener coherencia a que el paetón es la prioridad número uno, como está señalado en la ley, es que los conductores no se distraigan, no hablen por celular cuando van manejando, que sean ellos los que no utilicen audífonos y que cedan el paso a los usuarios más vulnerables de la vía. Sí, que respeten lo que también para los automovilistas ya está estuipulado en el reglamento de tránsito.
Y ni hablar de caminar sobre la baqueta. En muchos casos es complicado circular sobre ellas. No sólo existe mobiliario urbano mal ubicado que obstruye el paso peatonal, también hay coches que invaden las banquetas o incluso el flujo de peatones en algunos lugares es tan alto, que el ancho de la banqueta es insuficiente. Claro, todo esto asumiendo que existan banquetas. Para sumar argumentos, acá va un dato: según el Inegi, el 80% de los viajes en la Ciudad de México se realizan en formas diferentes al automóvil, es decir, sólo 2 de cada 10 personas que usamos las calles se mueven en automóvil, el resto lo hacen de otra forma y para ello tienen que caminar muchas veces largos tramos, si no es que ir en sillas de ruedas.
El caso del punto que señala el usar los puentes peatonales, también se plantea desde la visión del automóvil como el centro de la movilidad urbana, que por lo que vimos antes, es algo falso. Puede parecer complicado de explicar, pero la lógica de por qué estos discriminan al peatón es simple: construir una estructura como un puente peatonal para que los que caminan suban un gran número de escaleras, sin importar su edad o lo que carguen con ellos, con el objetivo de “favorecer la circulación vehicular” es una priorización del automóvil sobre el peatón. Y no solo eso, ya que hablamos de eso antes, ¿qué hace alguien en silla de ruedas en estos casos?
No promuevo el cruce y la circulación imprudente de peatones, lo que propongo es que haya una promoción y mejora en la infraestructura peatonal y que respetemos dichos espacios destinados para los que se mueven a pie, además de que también se respeten los señalamientos de tránsito, es decir, que se trabaje en que los automovilistas respeten al peatón y no al revés, en que respeten el reglamento.
A pesar de todo lo anterior, el consejo de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal que más me contraría es el que pide a los peatones detenerse completamente en la entrada de los estacionamientos. ¡¿Qué?! Me parece que los conductores que entren o salgan de estacionamientos y cocheras son los que deben detenerse y cerciorase que pueden avanzar, porque son ellos los que tienen que cruzar la banqueta para hacerlo.
Los peatones siempre tienen prioridad. Siempre. Porque lo dice la ley y por la misma lógica de una movilidad equitativa, eficiente y sustentable. Y si eso es en todos los espacios de la vía pública, con mayor razón sobre las banquetas y los cruces peatonales, que son los espacios reservados para la circulación de quienes caminan.
De nuevo, bastaría con simplemente respetar el reglamento de tránsito para que estas fantasías se conviertan en realidad. Por desgracia, el peatón sigue siendo el último al que se le da preferencia.
Caminar -el modo de movilidad más básico- debería ser una actividad segura, que permita tanto transportarnos como disfrutar la ciudad, además de ser una actividad durante la cual el contacto social sea de cordialidad, no un reto en el que se afronten obstáculos, peligros y enemigos. Las políticas públicas, por tanto, tendrían que estar encausadas a garantizar la seguridad peatonal, a promover el disfrute de las ciudades a pie y a concientizar a los conductores sobre las responsabilidades que trae consigo manejar un vehículo motorizado que representa peligros como 41 accidentes diarios.
Nota del editor:
En respuesta a esta misma campaña del GDF, @indiotwit, usuario de Twitter, difundió ayer un “Decálogo para el peatón consciente“, el cual incluye también 10 puntos, pero enfocados a la esencia de la movilidad urbana y de la vida en la ciudad, te recomendamos leerlo. Da cilc aquí para acceder a él.
Actualización 19/06/2012:
La Asociación Civil Bicitekas y el colectivo Camina, Haz Ciudad, están recolectando firmas para acabar con esta campaña y para promover los derechos del peatón, para sumarte firma accediendo a este link.
Además, hemos iniciado un hashtag en Twitter para difundir el tema y promover que se alcancen más firmas, úsalo: #derechoacaminar
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