Sin disminuir la barbarie que realizaron sobre mi persona, me duele más La Glorieta. Esa Glorieta de todos los contrerenses. Una glorieta con más de 80 cipreses, a la cual iban a tomarse las fotos los novios en sus bodas y las quinceañeras, de ahí el nombre.- Fragmento de la crónica de la madrugada en que fuimos golpeados por granaderos, al defender la Glorieta de las Quinceañeras en la Delegación Magdalena Contreras, DF, México.
El problema de la Glorieta de las Quinceañeras comenzó varios meses atrás, cuando Gerardo Merla -que trabaja en la asociación COPRI-OHL, constructoras a cargo de la Supervía- se acercó con los investigadores que nos posicionamos públicamente en contra de esas obras. A la reunión asistió gente de SIGEA -compañía de Gabriel Quadri de la Torre, que realizó las Manifestaciones de Impacto Ambiental correspondientes-.
La reunión no convenció a nadie. Para comenzar, presentaron un mapa con las calles de Las Águilas en lugares equivocados. Ahí, pregunté sobre la Glorieta de las Quinceañeras. Les externé mi preocupación por la misma, indicando la importancia cultural, urbana y ecológica de esta y exponiendo que por ello era fundamental que se preservara. Me dijeron que no se iba a tocar, pues no estaba en el título de concesión.
Pero en junio del año pasado, cuando recortaron las banquetas de Luis Cabrera, misma avenida en la que se encuentra la Glorieta de las Quinceañeras -los recortes los hicieron dos veces, con una diferencia de un mes-, descubrimos que la razón del doble recorte fue para dejar espacio a las nuevas columnas: las del segundo piso de Luis Cabrera, el cual está planeado desde hace más de un año y lo que se evidenció hace seis meses a raíz de las columnas y ballenas que salen de periférico y apuntan a Luis Cabrera.
Las constructoras de la Supervía mintieron a los académicos, no habían mencionado tal parte de la obra en la reunión, e invirtieron alrededor de 50 o 60 millones de pesos en hacer estas ballenas, cuando ni siquiera tenían permiso para hacerlo.
Su estrategia fue la de pedir perdón antes que pedir permiso. Este permiso finalmente les llegó hace un mes por el GDF, bajo el argumento de “ya se gastó demasiado y pues hay que terminarla”. Así se formalizó el segundo piso de Luis Cabrera, sellando el destino de la Glorieta de las Quinceañeras. Se extendió el título de concesión, aún cuando la Supervía actualmente está en litigio y tiene recomendaciones incumplidas de la Comisión de Derechos Humanos del DF.
Así como Copri y OHL, el Jefe de Gobierno recurre a esta máxima de pedir perdón antes que pedir permiso: hace un par de semanas en conferencia, de prensa, cuando estaba presentando el RTP de la Supervía, instruyó públicamente a su director para que la obra se termine antes de que se resuelva el amparo.
Los vecinos veíamos venir pronto la destrucción de la avenida Luis Cabrera y junto con ella, la de la Glorieta de las Quinceañeras. Comenzamos a generar actividades pacíficas y apartidistas para defender algunos de los pocos árboles urbanos que nos quedan en el barrio. Hicimos varios picnics, algunos de ellos al mismo tiempo que los organizados por Taller 13 con el Picnic en el Río. Todo ello para hacer conciencia de la importancia que tiene un área verde, por pequeña que sea, para la calidad de vida del ciudadano.
¿Por qué la Glorieta de las Quinceañeras es importante? La glorieta es pequeña y contiene unos 80 cipreses. Es el último espacio verde de la zona baja de la Delegación Magdalena Contreras. Para encontrar otra área arbolada, los vecinos tienen que subir más alto, pues aún con Los Dinamos justo arriba, es como si la urbanización corriera más veloz que los autos. Es por ello que La Glorieta es un oasis en medio de un paisaje urbano cada día más desagradable, donde los segundos pisos invaden la mirada hasta el cielo. Así que las quinceañeras y las novias buscan el único lugar decente para tomarse una foto en su día importante.
El sábado 28 de julio del 2012 se hizo el festejo del plantón contra la Supervía, que cumple dos años en la colonia La Malinche. Tuve la oportunidad de asistir como orador. Este es un plantón que demuestra que existe una nueva sociedad. Una sociedad que no busca importunar a los vecinos cerrando calles, que no se vende a líderes políticos ni partidos. Una sociedad que lo único que busca es mejorar su calidad de vida, sin importar si eres de Santa Fe, la Condesa o la Malinche.
Una sociedad que pacíficamente protesta contra las acciones del gobierno que han demostrado ser ilegales, que violan los derechos humanos y que académicos de diferentes universidades indican que no van a solucionar el problema de la movilidad en ninguno de sus planteamientos, pero que sí van a afectar la ecología de la ciudad y hacer peores las vidas cotidianas de quienes viven cerca de ellas.
Terminó el evento a las 2 de la tarde. Me fui a mi casa a pasar el día con mi familia. En la noche, estaba a punto de irme a dormir cuando recibimos la llamada de los vecinos que venían muchos granaderos. Salimos mi esposa -profesionista y líder en las organizaciones de sociedad civil- y yo, a defender pacíficamente la glorieta. Sólo pudimos llegar unos cuantos y fuimos reprimidos con granaderos que tenían equipo para enfrentar manifestaciones de miles de personas. La historia completa de esa represión la pueden ver en ecosistemasurbanos.blogspot.com

Luis Zambrano, de pantalón café, en medio de la foto, acompañado de otros vecinos de la delegación, rodeados de granaderos la madrugada del 29 de julio de 2012.
Los días siguientes han sido un contraste de desazón, tristeza, apoyo solidario de los seres queridos y hostigamiento policial.
El domingo 29 decidimos hacer una pequeña manifestación en la banqueta, rodeando la glorieta. Los camiones de granaderos seguían ahí –y aún hoy siguen ahí- amenazantes. Ese día mostré a los medios los golpes recibidos, de los cuales salieron imágenes en varios periódicos y canales de televisión. Decidimos hacer esta vuelta a la glorieta cada domingo para evidenciar la destrucción a la que está siendo sujeta.
El lunes había 3 granaderos sentados en la escalera de la puerta de mi casa y dos policías que no se identificaron afuera de la puerta de automóviles, más tres camiones de granaderos a media cuadra. Les tomé fotos para evidenciar el acoso. A lo cual se burlaron de mi. Cuando les contesté que iban a salir en los medios sociales, se acercó un policía de tránsito reclamándome que cualquier cosa se los tenía que decir a la cara, en otras palabras, me hostigan y esperan que yo me someta al acoso del aparato policial sin molestarlos.
Ese mismo lunes, los vecinos comenzaron a comprobar que el tráfico de Luis Cabrera es y será una pesadilla. Algunos todavía creen que será temporal. No saben que la reducción de carriles es permanente puesto que en algún lado tienen que ir la columnas que soportarán las ballenas.
El martes aumentaron todavía más los apoyos solidarios de mis colegas y estudiantes universitarios. En respuesta rápida, miembros de la Facultad de Ciencias de la UNAM promovieron una carta de apoyo repudiando los hechos de la madrugada del domingo, que salió publicada en La Jornada. Hubo muchísimas entrevistas que me permitieron hablar de los hechos. Al mismo tiempo, mi esposa comenzó a recibir apoyos de las diferentes organizaciones de la sociedad civil que vieron escandalizadas lo que nos había sucedido. Publicaron un pronunciamiento con más de 50 organizaciones y 150 personas, entre ellas, personalidades y profesores que nos conocen bien.
En esos días el acoso se intensificó, ya no sólo con granaderos en la puerta de la casa y la oficina, también con las declaraciones. El Sr. Ebrard, Jefe de Gobierno, el Ing. Fernando Aboitiz, secretario de Obras del GDF y el Sr. Hernández Llamas -aquel que declaró presidente a Peña Nieto en la reunión de la CONAGO-, salieron también a los medios a decir que nada había pasado, que incluso tenían un notario para atestiguarlo.
Este notario nunca se identificó en el desalojo y, al mismo tiempo, los granaderos no dejaron pasar a los visitadores de la Comisión de Derechos Humanos del DF. Tampoco hemos sabido nada sobre los videos de la cámara de seguridad que se encuentra en la glorieta. El GDF le pide a la sociedad que le crean a un notario contratado por ellos, sin presentar pruebas y sin contar con observadores independientes.
Miércoles, jueves y viernes fueron muy parecidos a los días anteriores. Por un lado, los apoyos se multiplicaron y por otro los granaderos continúan frente a mi casa. Los camiones se movieron a 3 cuadras. Existen muchos policías vestidos de civil con cámaras que están monitoreando nuestros movimientos. La última fue el día sábado 4 de agosto, en donde dos policías me tomaron fotos cuando iba llegando a mi casa.
En la represión perdí mi celular, que evidentemente se quedaron los policías. Así lo constaté por medio de la tecnología de Apple y Google. No me lo quisieron regresar. Con el hostigamiento que estamos recibiendo mi familia y los vecinos, aunque bloqueé el celular a distancia, me da miedo que puedan tener acceso a mis datos personales.
Ojalá y sea la paranoia posterior a un evento traumático como el que hemos sufrido en esta semana, pero no quisiera que me pasara nada a mi y a mi familia por protestar pacíficamente y argumentar científicamente en contra de proyectos que no van a beneficiar más que a las compañías Copri, OHL, Sigea y Riobóo. Todos los demás seremos perjudicados a corto plazo -con más tráfico-, a mediano -con inundaciones- y a largo plazo -con falta de agua-.
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