Tu hijo está firmemente atrapado con un cinturón de seguridad en el asiento trasero, y tú, “su chofer”, lo llevas a la escuela. Es difícil pensar en tu hijo disfrutando de algo más fuera de esa supuesta seguridad y vida “privilegiada”. A la escuela no es el único trayecto que realizará así, ya que es muy probable que también llegue a sus actividades fuera de ella en esa forma lujosa de 4 ruedas.
¿Creemos que hacemos bien? Quizás sea bueno pensarlo de nuevo.

Bicicleta con silla para niño/a vista estacionada en la colonia Roma, DF
Uno de los lugares con más contaminación atmosférica de las ciudades, son los frentes de las escuelas, en gran parte debido a las filas interminables de autos de padres dejando a sus hijos. Los niños son más vulnerables a la contaminación del aire que los adultos, debido a que respiran con más rapidez e inhalan mayor cantidad de aire por cada kilogramo de peso. Estar dentro de un auto tampoco los protege de la contaminación. El Centro Internacional de Evaluación de la Tecnología (International Centre for Technology Assessment) reporta que la exposición a la mayoría de las emisiones contaminantes de los autos, es más grande dentro de los vehículos que a la orilla de la calle.
Por otro lado, debido a que los niños pasan más tiempo dentro de un auto, siendo transportados de un lado a otro, invierten menos tiempo estando físicamente activos. Esto ayuda a explicar por qué tantos tienen obesidad y sobrepeso -México tiene el puesto número 1 a nivel mundial en este padecimiento, en cuanto a la población infantil-. ¿La justificación es la distancia? En México, gran parte de la población vive a una distancia menor a 4 kilómetros de la escuela. El problema es que los padres piensan que les hacen un favor al llevarlos en auto a la escuela.
Los niños aparentan estar seguros dentro de un vehículo particular motorizado. Pero esa imagen es falsa. En el país, los accidentes con vehículo automotor son la causa número 1 en muertes de niños. En realidad, sí existe un peligro en el camino hacia la escuela, pero ese peligro resultamos ser nosotros mismos -los llevamos en auto porque sería demasiado peligroso que ellos se fueran en bicicleta… debido a que hay demasiados autos-. Impecable circularidad.
Nuestra sociedad dominada por el culto al automóvil, también afecta gravemente la independencia de los niños. De hecho, muchos de ellos viven en islas virtuales -sus casas, sus escuelas, su espacio designado para el juego-, con todo lo intermedio visto solo a través de las ventanas del vehículo. En nuestra sociedad, la independencia de un niño comúnmente es medida en metros.
Por otro lado, nuestra excusa es que no tenemos tiempo -y siempre tenemos prisa-. Pero ¿acaso no hay una ironía -e ineficiencia- en llevar a nuestros hijos en auto a la escuela por la mañana y luego llevarlos en auto a clases de futbol, para que hagan el ejercicio que su cuerpo necesita? Los padres que en lugar de eso, acompañan a sus hijos a pie o en bici a la escuela, dan un ejemplo positivo -al tiempo que ellos también hacen ejercicio y se dan la oportunidad de conocer a sus vecinos-, porque ello protege a sus hijos de la contaminación, el sobrepeso y los accidentes de tráfico.
Por supuesto que al tomar la decisión de dejar el coche para movernos con nuestros hijos, si mucha gente hiciera lo mismo, los beneficios serían cada vez mayores. Habría una mejora considerable en la calidad del aire -y por ende, cada vez menos enfermedades respiratorias, cardiovasculares, etcétera-, no tendríamos el deshonroso primer lugar en obesidad y sobrepeso infantil y habría menos muertes y lesiones por accidentes en automóvil.
Piénsalo, ¿es seguro llevar a tu hijo en automóvil?
Temas: automóvil , coche , consecuencias , escuela , México , niños , transporte , trayecto
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