Las calles de La Perla

Carlos López Zaragoza

La guerra de las bicicletas: BiciTec y la batalla de Sta. Margarita

Por , @CarlosLZ , 16 de October de 2012

Cuentan que hace relativamente poco tiempo había un chico que no tenía bicicleta. Se llama Pablo Güitrón. El papá de Pablo, en cambio, tenía una de montaña, aunque casi no la usaba. Un buen día, Andrés Gómez, un amigo de Pablo, lo invitó a dar un paseo en bici, entonces Pablo tomó la de su papá y fue.

Cuentan que la pedaleada le gustó tanto a Pablo que le propuso a Andrés ir todos los días juntos en bici a la universidad donde estudiaban, el Tec de Monterrey campus Guadalajara. Se quedaron de ver en un punto intermedio y a partir de ahí se acompañaron en el zigzagueo entre los coches varados en el tráfico hasta llegar al campus.

Cuentan que, al llegar, el personal de seguridad los recibió con un enfriador a casi cero grados Kelvin: “No pueden pasar con las bicicletas”. “¡¿Qué?! ¡¿Por qué no?! ¿Cómo vamos a dejar nuestras bicis fuera del campus? ¿Por qué todo el mundo puede meter su coche y yo no puedo meter mi bici?”. El guardia tuvo que consultar con su jefe qué hacer en ese caso y les dejaron pasar las bicis pero solo para estacionarlas junto a la caseta de vigilancia, es decir, pegadas a la calle, muy lejos de los edificios donde iban a tomar clases.

Los enfriadores se llaman así porque normalmente enfrían el ánimo de quien los recibe, pero en algunas personas provocan el efecto opuesto, los calientan. Afortunadamente, este fue el caso. Pablo pidió una cita con el director del campus y le expuso la situación. Le pidió poder circular en bici por el campus y que hubiera un ciclopuerto más grande. El director accedió, pero puso como condición que la mitad del costo fuera aportada por los alumnos. Pablo y Andrés hicieron la coperacha de cinco mil pesos y consiguieron su primer objetivo, se destinó un lugar céntrico de estacionamiento a las bicis. El Tec de Monterrey campus Guadalajara pasó de tener la capacidad de recibir ordenadamente cinco bicis a poder recibir quince. Como era de esperarse, los quince lugares de estacionamiento se llenaron rápidamente. Todo esto ocurrió en octubre y septiembre de 2008.

En enero de 2009 se abrió la convocatoria para abrir nuevos grupos estudiantiles en el campus  y Pablo, junto con algunos amigos, fundaron “BiciTec”, que suena casi como “bistec”, pero no importa. Adoptaron como lema, “No somos cien bicis más, somos cien autos menos”.

Como quince lugares de estacionamiento son muy pocos para cubrir la demanda que genera una población de 7 mil 500 estudiantes, Pablo y los demás de BiciTec se dedicaron a tomar fotos a las bicis dentro del campus encadenadas a bancas, postes, árboles, etcétera y luego pidieron una nueva cita con el director del campus. Le mostraron las fotos y le dijeron que el ciclopuerto ya no era suficiente. Pidieron una nueva ampliación, que se les concedió. De quince lugares para recibir bicis se pasó de golpe a tener treinta… y los treinta se llenaron rápido. En esta ocasión ya no les pidieron colaboración económica a los estudiantes.

BiciTec se dedicó a organizar paseos ciclistas, rifas de bicis, conferencias, etcétera, hasta que un profesor, el que esto escribe, se decidió a ir en bici a clases, al menos de vez en cuando. La primera vez que hice el trayecto de Av. Santa Margarita pensé que era terriblemente peligroso circular en bici por ahí. Pero observé que hacía poco habían pintado una línea en el piso para indicar el recorrido de una carrera y que los lo automovilistas de modo natural tendían a asumirla como un limitante a su espacio para circular. Entonces se me ocurrió pintar la línea de una ciclovía.

Yo conocía poco y mal a un obscuro personaje apodado “El Negro”, que formaba parte de una no menos obscura organización llamada “Ciudad para Todos”. El Negro ya me había invitado a asistir a las reuniones de Ciudad para Todos, pero yo le había dado largas. Con la idea de la ciclovía ya cocinada en mi cabeza, me presenté por primera vez a una de las reuniones semanales que sostiene dicho grupo, y les expuse mi idea de la ciclovía, la cual, en general fue bien recibida, pero Yorch, puso el dedo en la llaga y me dijo que la iniciativa debía ser de los estudiantes del Tec, pues ellos serían los primeros beneficiados. Joy, por su parte, me dijo que le encantaba el proyecto y que me apoyaba en lo que hiciera falta. Yorch provocó que yo buscará a BiciTec, y así conocí a Pablo. Le conté la idea y también le gustó. Pablo, Joy, Karla, Aranza, Adán, Eloy y yo estuvimos pintando letreros de madera durante tres meses en el garage de la casa de Karla. También hicimos todo tipo de pruebas para ver cómo pintar la línea. Ciudad para Todos hizo “boteo” en los paseos ciclistas nocturnos para conseguir recursos para comprar material. El Intenso, otro de Ciudad para Todos, consiguió prestada una máquina para pintar y eso fue lo que precipitó todo. El resultado de ese glorioso día de desobediencia civil, el 10 de enero de 2011, se llamó “Ciclovía ciudadana” y quedó capturado en este video.

Felipeno, también de Ciudad para Todos, tuvo una idea genial: que todas las entrevistas y declaraciones a la prensa que surgieran por la “Ciclovía ciudadana” las diera Pablo. Así aparecería un nuevo actor en la ciudad en el concierto de los grupos ciclistas y los que saben todo del urbanismo que las autoridades ignoran o fingen ignorar. BiciTec salió de las paredes del campus universitario.

La ciclovía ciudadana puso en el candelero de los medios locales a Pablo, a BiciTec y a Ciudad para Todos durante unas semanas. En general se habló muy bien de la iniciativa, aunque hubo voces discordantes. Nos mandó llamar el director del campus, que ya conocía bien a Pablo. De la reunión salió el acuerdo de volver a duplicar el número de ciclopuertos, que con la aparición de la ciclovía para llegar al campus se había vuelto insuficiente de la noche a la mañana. Ahora los ciclopuertos se colocarían repartidos por todo el campus, cerca de las entradas a los edificios. El total de lugares para estacionarse creció a 70… Y se volvió a llenar.

La ciclovía de Santa Margarita fue oficializada por la Secretaría de Vialidad y Transporte de Jalisco (SVT), la dotó de señalización formal y repintó nuestra hermosa línea no tan recta. Posteriormente el municipio de Zapopan, donde están el campus del Tec y Av. Santa Margarita repintó la ciclovía todavía mejor: ahora es dos franjas verdes de 2.5 kilómetros de largo cada una, con su señalización vertical y horizontal.

Pablo terminó sus estudios pero antes le pasó la estafeta del liderazgo del grupo a Edgar Quintana, quien le inyectó nuevo dinamismo. Muchos estudiantes pidieron ser parte de BiciTec. A principios de este semestre iniciaron el proyecto “Ciclocampus”, que consiste en un sistema de bicis públicas para trasladarse dentro de los terrenos del campus. El número de ciclopuertos se volvió a elevar, en esta ocasión hasta los actuales 170 lugares para estacionar bicis… que ya se van viendo llenos de nuevo.

Recientemente, los encargados de la planta física del campus reportaron que por primera vez, desde que tienen registro, no aumentó el número promedio de autos que ingresan al campus cada día. Atribuyen esto a las mejoras en los horarios, rutas del “Expreso Tec” -el transporte escolar- y a la cantidad de alumnos que está decidiendo llegar en bici al campus gracias a las acciones de Bistec, perdón, de BiciTec.

La última gran acción de BiciTec fue una valla humana para evitar que la ciclovía sea invadida en horas pico, es decir, en la hora de entrada a clase de 7:00 y de 8:30. Ahí estuvieron seis días, desde las 6:30 hasta las 6:55 para salir disparados a clase de 7:00. Ponían conos, y con sus chalecos reflejantes y sus banderines se dedicaron a hacer el trabajo que los policías viales dejaron abandonado. Ahí estuvieron: Mayra, Elton, Ernesto, Jesuar, Moisés, Thelma, Helen, Maribel, Andre, Luis, “Amphybio”, Dany, Juan Camilo, Quique, Raúl, Gaby, Sonia, Orlando, Guenda, Edgar y los hermanos y papás de algunos de ellos. Si omito algún nombre, por favor perdónenme.

La viralización de esta acción en las redes sociales atrajo la atención de los medios masivos de comunicación. Llegaron la radio, la tele y los periódicos. A la SVT no le quedó de otra que aplaudir la tenacidad de los chicos y conceder lo que se pedía. Ahora la ciclovía está permanentemente vigilada por agentes viales que multan a mansalva en lo que los automovilistas se acostumbran a respetar la ciclovía. La SVT también dotó la ciclovía con semáforos con fase ciclista y con nueva señalización. Se le pusieron boyas en lugares estratégicos. Aquí el álbum en Facebook de la “Valla humana, protegiendo la ciclovía“.

¿Y qué sacar de todo esto? Yo diría que la principal lección aprendida es que las cosas se hacen cuando hay alguien hermosamente necio que une sus fuerzas con las de otros. Quiero que pongan una estatua que represente a Pablo Güitrón sobre su bici en el Tec de Monterrey, campus La Perla.

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  • Jorge Cáñez

    Historia ejemplar e inspiradora, compartiendo con BICITAM, el grupo de ciclismo urbano de mi Universidad.

  • Inés Alveano

    Un cuento de hadas hecho realidad. Gracias por compartirlo. Seguramente el director del campus observó que las bicis “ocupan” menos espacio que los autos. Y cada espacio cuesta. Por ende, para el tec es más costo-efectivo poner bici estacionamientos, que poner más espacios para autos.

  • http://www.facebook.com/interceptor09 Enrique Juárez

    A la Ciudad de México aún se le ve lejos de emprender un plan tan bien organizado como este, pero es cuéstión de tiempo; en un futuro que espero sea muy próximo también se logrará una cultura vial en la que se le tenga respeto a todos en general, en la que el triángulo social peatón-ciclista-automovilista logre un equilibrio.

    • ghc

      Disculpa, como crees que se han logrado casos exitosos como Ecobici y la ciclovia de Reforma, no salio del gobierno por si solo hay asociaciones con más de 20 años de lucha en pro del ciclismo urbano

  • http://www.facebook.com/richarmony Ricardo Cuevas

    yo tengo una pregunta… ¿me imagino que la topología del lugar es plana?.. si ese es el caso, imagino sería complicado replicar el modelo en un lugar con topología montañosa como es la ciudad de México… (a mi me fascinaría venir a la escuela en Bici, pero sería un esfuerzo físico tremendo)… de todas maneras me parece que hicieron un excelente trabajo (soy estudiante del Tec-CEM)

  • unete

    CUIDADO! Salva una Vida – México, Iniciativa dedicada a la seguridad de los ciclistas. Nuestro objetivo es llegar a muchos conductores y ciclistas como sea posible. Únete! https://www.facebook.com/cuidadomexico

  • david M

    El diputado Martinez, se esta encargando de quitar recursos para dicha ciclovia. Que hacer para que eso no suceda? En quien se puede apoyar la ciudadania que estamos de acuerdo de la via, en estos casos?