La ciudad sobre el lago

Luis Zambrano

¿Cuánta agua necesita tu comida?

Por , @ZambranoAxolote , 22 de enero de 2013

Advertencia: Este artículo no se trata de sentirnos culpables por cubrir las necesidades básicas de comer o bañarnos. Se trata de hacer eficiente la utilización del agua para producir nuestros alimentos y que esta no nos falte en el futuro cercano.

Ya hablamos de cuánta agua consumimos los capitalinos para bañarnos, usar el escusado y lavar trastes. Pero esa no es toda el agua que necesitamos para subsistir, se necesita mucha agua para alimentarnos.

Todos sabemos que el agua es esencial para las plantas y los animales, por eso regamos nuestras azaleas, millonarias y bugambilias y le ponemos un traste con agua a nuestro perro o gato. Sin embargo, rara vez consideramos el hecho de que nuestra comida también necesita agua para ser producida y mucha. Más del 70% del agua que consumimos es para la producción agrícola: tanto para crecer plantas y animales que nos comemos, como para las plantas que serán alimento de los animales que nos comemos. A esa agua hay que sumarle el procesamiento (lavar el producto) y el transporte (los camiones, los barcos, los aviones).

El año pasado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizó una campaña sobre el agua y los alimentos en el día mundial del agua (22 de marzo). En esta campaña se arrojaron datos que nos dan un indicio de cuanta agua necesitamos para la alimentación. Por ejemplo, si eres de los que les gusta tomarse un té en las tardes, tienes que considerar que para producir cada bolsita se necesitó de 35 litros de agua. ¿Se te hace mucho? Pues es menos de la mitad de lo que necesitó un vaso de cerveza (75 litros), que es lo mismo que necesitó un vaso de jugo de naranja. Una copa de vino necesitó 120 litros y 140 una taza de café. Así que alguien que despertó café, desayunó jugo de naranja, comió con una cerveza y cenó con copa de vino, ese día necesitó 445 litros de agua solo para sus bebidas. Lo que es igual a solo un poco más de lo que utilizó para bañarse en veinte minutos (ver el escrito anterior).

Ahora vamos con los alimentos. Si el café y jugo incluyó un par de rebanadas de pan (80 litros) con mantequilla (35 litros) y dos huevos estrellados (270 litros), esa persona ya necesitó de 600 litros de agua para sus alimentos antes de salir a trabajar. Pero estos son alimentos que utilizan poca agua. Un kilo de arroz necesita mil 400 litros, uno de pollo 4 mil 100 litros, de carne de puerco 4 mil 600 y un kilo de carne de res 13 mil 500 litros. Así pues, una comida con un filete de carne, una sopa, arroz, harta tortilla y una cerveza anda necesitando unos mil litros de agua.

Con base en este tipo de estudios, las personas que miran por la sosteniblidad mundial están muy preocupadas. Una de ellas es Yolanda Kakabadse, que fue ministra del Ambiente en Ecuador, directora de la International Union for Conservation of Nature (IUCN) y a la fecha es la directora de la World Wide Fund for Nature (WWF). Como directora de la WWF solicitó hacer estudios para proyectar la huella ecológica de los alimentos. Su conclusión fue que la tasa de consumo de los humanos nos puede llevar a momentos catastróficos de falta de agua en pocas décadas. El planeta no puede sostener a una creciente población de humanos que consume carne roja todos los días.

Según estos estudios, la tasa de consumo de carne roja provocará en pocas décadas una crisis muy fuerte en la necesidad de agua. Sin embargo, la solución es simple y no se trata de volvernos todos vegetarianos, sino de consumir menos carne. Según los nutriólogos el organismo no necesita del consumo diario de carne roja, con una o dos veces por semana basta.

Ante estos escenarios, existen personas que consideran que todos estos problemas los va a resolver la tecnología. Yo no soy de esos, pues la tecnología es útil pero también tiene sus costos ecológicos, que muchas veces son más altos que los problemas que resuelve. Para resolver un problema como es la cantidad de agua necesaria para la producción de alimentos, muchas veces el conocimiento es mucho más valioso que las creaciones tecnológicas de punta. El conocimiento está directamente asociado con comprender como funcionan los ecosistemas de nuestro planeta.

Por ejemplo, existen sitios donde esta agua es abundante y llega con la lluvia. Esto es, en lugares donde llueve mucho, como Irlanda, la falta de agua no es un factor que se tiene que considerar para la producción de cualquier alimento.

Xochimilco por su parte, es un sistema ideal en términos de agua. Un humedal que se inundaba anualmente, fue reconvertido en islotes con tecnología prehispánica. Cada islote estaba rodeado por canales que tenían menos de 20 metros de distancia. Así, el agua se infiltra hacia el centro de la isla, manteniendo la tierra humeda, lo suficiente para crecer muchas hortalizas sin necesidad de regar. En otras palabras, en sistemas agroecológicos como Xochimilco el agua llega sola -y las lluvias en la Ciudad de México llegan a las zonas más bajas-. Esta tecnología tan simple y que no necesita de materiales costosos, fue sustituida por una idea que antepone la tecnología a todo: la generación de invernadero. Pero estos invernaderos necesitan de agua de pozo, que en la Ciudad de México está sobreexplotado en más del 100%. (ver artículos anteriores).

En la urgente necesidad de producir alimentos a cualquier costa, estamos utilizando mucho agua, que puede hacer falta en un futuro cercano. Tal es el caso de los grandes pastizales que se generaron en el desierto de Chihuahua, para alimentar el ganado de grandes empresas lecheras, los cuales están destruyendo el patrimonio Cuatro Ciénegas. Estos se riegan con aguas consideradas como fósiles, pues llevan cientos de miles de años ahí abajo.

¿Qué hacer?

Se necesita mucha agua para generar alimentos, pero podemos aprovechar el funcionamiento natural del ecosistema para producirlos en sitios donde el agua llega sola.

Podemos consumir solamente productos que se dan en cada temporada, eso también ahorra agua. El consumir productos fuera de temporada, implica que se necesitó de invernaderos o de grandes viajes para traerlos de lejos, lo que implica más utilización de agua.

También podemos comenzar a cambiar nuestros hábitos alimenticios y reducir el consumo de carne roja -repito: lo que no quiere decir que nos volvamos vegetarianos-.

No se trata de sentirnos culpables, pero sí de entender que si no cambiamos nuestra visión en el corto plazo sobre la forma de producción y consumo agrícola, vamos a tener problemas más graves de los que ahora tenemos a nivel mundial.

A continuación podrás ver algunas de las infografías utilizadas en el día mundial del agua 2012:

 

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  • http://gwolf.org/ Gunnar Wolf

    Bueno… Sí y no estoy de acuerdo con lo que planteas en este texto. Por un lado, las cantidades son claras y (hasta donde llega mi conocimiento) irreblatibles. Pero por otro lado, aunque transportar los alimentos desde lugares remotos cuesta caro, también es en lugares remotos donde pueden contar con el insumo hídrico que requieren. Sería ridículo sembrar arroz en Coahuila (pues requiere terrenos inundados), lo cual no significa que los coahuilenses no coman arroz cultivado en la zona plana costera de Tamaulipas.

    Mi esposa es argentina, de la ciudad de Paraná. Cuando visitamos a su familia, todos los días despertamos con la vista del río Paraná con entre 5 y 17Km de caudal. Algo por el estilo sencillamente no es imaginable en México. Y cuando el Paraná y el Uruguay se unen en el Río de la Plata, el caudal (de agua dulce y con corriente) llega a ser de 300Km. ¿Nos sorprende acaso que esa región haya sido vista como “el granero del mundo” por largas décadas?