Transitando la ciudad

María Bustamante Harfush

Sinagogas de Polanco, donde la tierra se une con el cielo

Por , @MariaBHarfush , 28 de febrero de 2013

Ventana de la estrella de David en la Sinagoga Nidje Israel. Foto por María Bustamante Harfush. Agosto 2010.

En Polanco existen 4 sinagogas: Maguen David, Bet El, Bet Itzak y Bet Moshe. A principios de diciembre de 2012 FUNDARQMX organizó un interesante recorrido especializado, impartido por Mónica Unikel sobre la historia, cultura y arquitectura judía.

Sinagoga -del griego synagein- significa lugar de reunión, donde la comunidad se reúne, donde se identifican, donde se reencuentran para orar, para estudiar, para celebrar un matrimonio y es ahí en el templo, donde la tierra se une con el cielo.

En primera instancia nos sorprendió descubrir la existencia de sinagogas detrás de fachadas, que de primer aspecto, dan la impresión de ser casas u oficinas. Sin embargo la Maguen David (1965) no es así. Sobre Presidente Masaryk y Bernard Shaw, construida por el Ing. David Serur con vitrales de Mathías Goeritz, se destaca por las dos grandes columnas que sujetan orgullosas la estrella de David declamando libertad, como una expresión abierta de reconocimiento y de agradecimiento de poder estar en un país libre, en donde poder decir: “aquí estamos”.

Al interior de Maguen David hay un gran techo de madera sostenido por tensores, como si se tratase de una gran barca vista por debajo, rememora las antiguas tiendas de reunión. Un candelabro conformado por largos cables dibujan la estrella de David, como si se tratara de agua de lluvia cayendo. Al interior hay además algunas obras de Manuel Felguérez y Arturo Pani. Se dice que es la primera sinagoga en México que incorporó arte contemporáneo y que en la revista Suiza “Arquitectura, Formas, Funciones” fue una de las obras sobresalientes del año en que fue construida.

Bet-El (1966) es obra del arquitecto Samuel Venguer, se encuentra sobre Horacio y da la imagen por fuera de ser una casa de gran escala. De acuerdo con Mónica Unikel, el arquitecto refiere como punto de inspiración para su obra, la iglesia católica de Ronchamp de Le Corbusier y cómo el arquitecto había traducido la vestimenta de una monja en arquitectura. En este caso, de la misma manera, el arquitecto Venguer retoma el sombrero tradicional del rabino en la forma exterior de la sinagoga. Al interior, el espacio es sobrecogedor. Ninguna columna interrumpe el espacio y los altos muros levemente inclinados son de lajas de ladrillo sin junta aparente, dejando tan sólo la entrada de la luz en dirección oriente-poniente con coloridos vitrales y obras de Arturo Pani y del artista israelí Adir Ascalón.

Algunos de los elementos que caracterizan el “altar” de una sinagoga son el “Tora” o libro sagrado con los cinco libros de Moisés y el arca que lo contiene; la “menora” ó candelabro de siete brazos; la “bima” que es una especie de estrado colocado generalmente al centro del espacio donde se colocan los rollos de la Tora para su lectura. En esta sinagoga las butacas se abren en abanico como un gran auditorio donde hombres y mujeres se sientan compartiendo el mismo espacio.

En la sinagoga Bet Itzjak (1967) en Eugenio Sue, su arquitectura es de estilo contemporáneo- internacional, obra del ingeniero Boris Albin quien realiza una obra que por el exterior da la impresión de ser una edificación para oficinas u otro uso distinto al sagrado. Pero al entrar, se abre una sinagoga amplia, luminosa, sin columnas intermedias y una gran altura. Los asientos se disponen como en un auditorio, los de la planta baja están destinados para los hombres y en el palco en forma de herradura, en gradas escalonadas, están los asientos para las mujeres, separadas visualmente con una pequeña cortina llamada “mejitzá” o división. Es distintivo que todo el perímetro de la planta baja está cubierto de libros en hebreo. Unikel, que nos seguía guiando, comenta que a pesar del aspecto moderno del espacio, sus elementos son idénticos a los de sinagogas del siglo XII.

Una anécdota digna de contarse, es la de la fotografía familiar donde aparece el ingeniero Albin cuando era aún niño, con toda su familia habitando una antigua vecindad del centro histórico de la Ciudad de México, fotografías que eran enviadas a los familiares en otros países como Siria, Líbano, Polonia, Rusia, Hungría, etcétera para decirles que “todos estaban bien en América, que habían sido bien acogidos, que era diciembre y el sol estaba en pleno apogeo, que vinieran con ellos”.

Se calcula que sólo en la Ciudad de México hay 50 mil judíos, establecidos principalmente en ciertas colonias de la ciudad como Tecamachalco, Interlomas y Bosques de las Lomas, sin embargo Polanco sigue siendo una colonia de gran tradición y de fuerte arraigo judío y es por ello que se construyeron 4 sinagogas a finales de los años 60 del siglo XX y algunas escuelas religiosas, así como comercios especializados Kosher, sobre todo en la parte poniente de la avenida Horacio, es común ver caminando judíos ortodoxos siguiendo una tradición milenaria en su vestimenta y en su cultura.

De haber nacido en la cultura judía, hubiera sido muy feliz de seguir ciertas costumbres, me gusta por ejemplo su unión en tiempos difíciles, su reunión familiar de los viernes con comida tradicional, acompañada del exquisito pan trenzado, su costumbre de enterrarse con 7 telas -de las más baratas-, sin bolsillos, ni nada -lo más austero posible-, porque en la siguiente vida no hace falta llevarse ninguna riqueza, su respeto al tapar la cabeza como símbolo de humildad reconociendo que hay una fuerza sagrada por encima de uno, su fortaleza para empezar de nuevo en cualquier parte del mundo. Entre muchas otras bellas y admirables.

Te recomiendo leer el libro “Sinagogas de México”, con textos de Mónica Unikel-Fasja y fotografías de Moy Volcovich editado en 2002 por Fundación Activa.

Ahora, transita tu ciudad. A excepción de las sinagogas aquí relatadas en las cuales es casi imposible acceder y no se permite tomar fotografías, la única que se puede visitar actualmente y que además es una sinagoga bellísima al estilo de Europa oriental, es la de Nidje Israel, la cual se ha convertido, en años recientes, en un espacio histórico y cultural donde constantemente se llevan a cabo actividades artísticas y edificatorias.

Llega al Metro Zócalo y camina por República de Brasil pasando por atrás de la catedral, cruza por el pasaje Catedral y da vuelta a la derecha en Donceles -calle que, pasando el Templo Mayor, se convierte en Justo Sierra-, en el número 71 encontrarás la Sinagoga. Generalmente hay visitas guiadas y conciertos los domingos. Ya estando ahí, no dejes de visitar también la bellísima Plaza de Loreto recién rescatada, y la iglesia del mismo nombre que tiene la cúpula de más grande diámetro realizada por el afamado arquitecto Manuel Tolsá y caminando una cuadra más hacia el Norte llegarás al Mercado Abelardo Rodríguez donde te maravillarás con sus murales. Ahí puedes tomar el Metrobus hacia Buenavista o al Aeropuerto.

Sinagoga Histórica en Justo Sierra 71. Foto por María Bustamante Harfush. Agosto 2010.

La Maestra y Arquitecta María Bustamante Harfush es Cronista de la Delegación Miguel Hidalgo y Presidenta de FUNDARQMX (Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México). @MariaBHarfush

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